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Nicoya, Guanacaste, Costa Rica


Nicoya canton número dos de la provincia de Guanacaste, posee más que playas hermosas, y extensas sabanas. Contiene pueblos que se pierden en el mapa y gente auténtica, que viven tradiciones que el viajero está deseoso de explorar y experimentar.

Nicoya pueblo de tradiciones y gente auténtica

Más de veinte años viajando a ésta gran provincia Guanacasteca en el Pacifico Norte de Costa Rica, siempre expectante de encontrar nuevas razones para seguir enamorado de ésta tierra, cuna de la cultura Chorotega y de gente amable y trabajadora.  Desde la óptica de un turistólogo que contínuamente estoy observando los pequeños y grandes detalles, cultura y acontecimientos que puedan  conectar al viajero extranjero con el nuevo lugar que visita, deseo compartir este artículo con aquel viajero deseoso de llevar en sus memorias lo auténtico de la gente de esta región.

El cantón de Nicoya, segundo de la provincia de Guanacaste, no es solamente cuna de las más hermosas playas del Pacífico Norte,  también ofrece más que eso, su gente la forma tan aunténtica que vive su día a día.

Monte Galán de Nicoya

A 30 minutos del centro de Nicoya se encuentra un pueblito llamado Monte Galán, camino a Rancho Humo. Es el hogar de don Ñero, apodo de cariño pues su nombre es Antonio Carrillo, hombre curtido por el sol de la pampa guanacasteca, trabajador incansable,  bromista y alegre, pero sobre todo amante de su tierra que aún a sus ochenta y tantos años guarda la lucidez para entablar cualquier conversación.

Se levanta a las 3 de la madrugada a encender el fogón o cocina de lena como es su costumbre,  con las ganas que su cuerpo le reclama de un buen café mañanero. Ahí está la leña que ya tiene amontonada y que estibó semanas atrás a punta de hacha. Eso es lo que requiere solamente, un buen jarro de café,  eso sí no tan caliente, para entrar en acción ya que seguidamente inicia su labor en su corral como él lo llama.   

El día a día en El Corral  

Ahí cambia su vida, se convierte en un sabanero orgulloso de su tierra y tradiciones, con sus botas de hule y el pantalón dentro de éstas, con sus vacas y sus terneros, e inicia su labor de ordeño, así a pura mano.

Sus vacas y terneros son su compañía. No son solamente animales sino personajes a los que él les ha puesto nombres, quizás para mitigar su soledad y así interactuar; ¨pardita¨ la vaca, y su ternero ¨curruminio¨, y así transcurre el día en compañía de personajes a quien puede llamar por su nombre.

Frente al cerro El Rosario se acienta su lugar, su casita; desde la cual por las noches estrelladas de verano se escuchan los aullidos de coyotes, y por las mañanas, manadas de congos anuncian que están cerca.

La labor continúa alimentando sus gallinas y extrañando a su gato “bencho”, que por cierto ese día llego después de días de andar por los montes.  
Entre anécdotas y trabajo diario se pasa el día, por eso el experimentar el día a día con el sabanero nicoyano te hace valorar lo que realmente tiene significado.

Vino de Coyol

Vamos al coyolar así llaman los nicoyanos a los lugares donde puedes conocer la forma en la que se produce esta bebida tradicional de Guanacaste,  deliciosa por cierto y totalmente natural,  o sea sin ningún aditivo.   

La misma es fruto de la palma de Coyol,  la cual una vez que se corta, parece un gran tronco de árbol,  se le extrae de lo interno de la misma el jugo o vino por medio de un orificio o especie de canal que se le hace cuidadosamente en uno de los extremos de la palma.  Una palma de coyol o tronco produce dos veces al día y por varios días se le puede seguir extrayendo, una vez extraida la primera bebida se envasa, y conforme van transcurriendo las horas la bebida se va fermentando, va tomando ese gusto a vino.  Se puede ingerir en cualquier momento,  desde el momento en que tiene un sabor dulce agradable, hasta cuando tiene un sabor embriagante.

Aquí en el coyolar del “negro”,  amigo de don Antonio Carrillo, ubicado a unos 15 minutos del puente de La Amistad camino al centro de Nicoya, en la comunidad de Quebrada Honda,  es una tradición ir con la familia y amigos,  es un lugar rústico rodeado de sabor a Guanacaste. Aquí a la sombra de los arboles, mientras puedes degustar el vino de coyol puedes acompañarlo con un delicioso pescado entero de río, acompañado de platano verde frito, cocinados a la leña. Así finaliza un gran dia en Nicoya, cantón que guarda muchos rincones aún sin explorar donde lo autentico se respira.    

Más sobre la comida de los Ticos aquí.

Así es Nicoya… así es Guanacaste, como extenso es su territorio, así sus lugares sin explorar se esconden. Cuéntenos de su rincón aún sin explorar de ésta provincia, nos gustaría conocer su experiencia.

Jueves, 19 Julio 2018 09:16 Escrito por J.J.
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