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San Juanillo, la playa perfecta

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Una de las playas más bellas de Costa Rica, poco conocida, un tanto aislada, escondida en un pueblo de pescadores, perdida en el tiempo y excepcionalmente hermosa.

Todo lo que yo anhelaba tener en un solo lugar, lo encontré aquí en San Juanillo. La primera vez que oí mentar su nombre fue hace solo 5 años, en una presentación de un proyecto comunal. Ahí supe que era un pueblito de pescadores empotrado en una pequeña Bahía en algún lugar de Guanacaste. Las fotos que vi en ese momento no me cautivaron. Sin embargo, me llamó la atención que era un lugar aún no contaminado por el consumismo. De esos que me gustan a mí, que nadie conoce, en donde hay gente buena de “pura cepa”.  

Esta piedra en bruto es una joya invaluable, que no se encuentra así no más en estos tiempos. No ha sido pulida, lo que nos da como resultado, un lugar genuino, auténtico, para viajeros como yo.  

Cuando fui a conocer, no podía creer como yo siendo de aquí, no hubiese escuchado antes este paraíso. Bahía pequeña, palmeras bien ubicadas creando la sombra ideal, playa de arena fina, mirador natural para ver el atardecer, en un pueblo rural con el mínimo desarrollo turístico, unos cuantos negocios de primera necesidad y gente local muy amable. Suena como demasiado para un mismo lugar, verdad?

Me fui con Picio y un grupo de amigos a acampar a este paradisíaco lugar. Claro, no escogimos la mejor temporada:  Semana Santa, cuando todos los locales abarrotan las playas, y esta no fue la excepción.  Aunque es una playa aislada, no se salvó de la oleada de Ticos que aprovechan disfrutar de sus vacaciones en estas fechas. Aun así, nos animamos y montamos nuestro campamento, bien armados con todos los implementos necesarios. Esta es de las pocas playas en las que podés acampar sin preocupaciones de ser despojado de tus pertenencias. Otro plus!

Como llegar:

Hay dos maneras de llegar: Por Santa Cruz, pasando el pueblo llamado “27 de Abril”, siguiendo hacia la costa, y bordeándola. Se pasan Venado, Marbella hasta llegar a San Juanillo. Por esta ruta hay transporte púbico 1 vez al día que sale de la terminal de buses en Santa Cruz. Hay que tener paciencia porque como todo lugar rural, el bus va parando en todas partes.  La otra ruta es por Nicoya-Nosara-Ostional hasta llegar a San Juanillo. Por cualquiera de los dos, hay que “volar rueda” por caminos polvorientos.

Nosotros nos fuimos por Nicoya, ya que al venir de San José, logísticamente tiene más sentido entrar por esta ruta.  Son unas 6 horas desde la ciudad capital en carro.  Nosotros tardamos más, por ir paseando, tomando fotos y entrando a conocer otras playas que también merecen la pena como Playa Garza, Guiones y Pelada.   

La Playa:

Y qué playa! Espectacular playa virgen! La pequeña bahía te recibe con la playa principal, que se une a una segunda playa por una franja de arena.  Algo así como un puente natural entra las dos, que termina en un pequeño peñasco.  Desde lo alto, se ven como dos medias lunas opuestas. En ambas playas se puede chapotear en el mar, pero solo en la primer playa se puede nadar.  Como hecho a propósito, el peñasco es un mirador natural con vistas escénicas, y la segunda playa es la gradería perfecta para ver el atardecer en primera fila con los pies metidos en la arena, unas sillitas de playa y una buena cerveza.  Y aún hay más…. Caminamos entre las piedras y un pequeño sendero a una tercer playa, igual de bella que las anteriores, pero con menos gente y varias piscinitas naturales como esperando por vos.  Que más se puede pedir?

Volviendo a la playa 1, la original, es en esta en donde se encuentran los pocos servicios públicos.  Hay una zona de estacionamiento, agua potable, servicios sanitarios y duchas. Para obtener esos servicios, hay que contactarse con “Don Neo”. El es quien tiene la llave de los baños y quien sabe todo lo que haya que saber del lugar.  Todos lo conocen y cualquier lugareño puede dar con él. Esto sin contar que su ”tarjeta de presentación” está grafiteada en la pared del baño con su número de teléfono.  No hay pérdida!  Con él se negocian los precios directamente para uso de las instalaciones.

Como fuimos en temporada “super alta”, era obvio que tranquilidad no íbamos a tener….. Teníamos una de las mejores ubicaciones muy cerca de los baños.  Nuestro campamento 5 estrellas tenía vista panorámica, buena sombra, sillitas, cocina de gas, hieleras, plan de comidas para las 5 noches que pasamos ahí, y hasta luz eléctrica logramos regatear con don Neo. Como eran varios días, negociamos una tarifa grupal por los 5 días, para no estar pagando ¢500 cada vez que necesitáramos el baño. Y como llevamos kayaks y bicicletas, teníamos nuestra propia zona de parqueo solo para nuestros “chunches”, que por cierto, eran bastantes… Servicio de lujo!

No todo eran risas y felicidad.  Todo esto tenía un precio…. Música a todo volumen “punchis-punchis” todo el día, filas para entrar al baño y mucha gente alrededor nuestro...  Pero tranquilos que todo es psicológico, es cuestión de prepararse mentalmente para esto de los tumultos desde antes de salir para poder tolerarlo, ya verán que todo está en la mente.  Logramos lidiar con ello, resolviéndolo con una bebida bien fría y un buen pescado recién sacado del mar.  Aunque no miento en decir que al final de la jornada, cuando apagaban la música, se sentía un alivio enorme.

Para apaciguar este gentío, nos quedamos una noche más. Había que hacerlo para poder apreciar la playa al natural.  Uf, que buena decisión!  Ya fuera de la semana caótica el lugar era otro.  Ahora sí que pudimos vivir la playa que merecíamos.

El Pueblo:

Con poco y mucho a la vez, este pueblo tiene lo necesario para vivir bonito. El mini-super, la plaza de futbol, la iglesia, la escuela, la venta de hielo (indispensable con esos calores), un par de soditas, un hotel, unas cabinas, zona de acampar, el barcito de la playa, el salón de baile – cantina – centro de tertulia – actividades sociales comunales de todo tipo, y gente honesta, auténtica y amigable. Todo a pie, todo simple, todo cerca.  No necesité más.  Aquí se vive y se respira pescado gracias a la Asociación de Pescadores de San Juanillo, principal fuente de ingresos de los pobladores. Pescado a excelente precio directo del mar a tu plato.

Que hacer en San Juanillo?

Sin duda no te aburrirás.  Al no haber una empresa de tours organizados, todo es “al natural y gratis”.  Además de disfrutar de su bella playa y cálido mar, podés practicar snorkeling.  Vimos muchos pececitos de colores entre las rocas. Eso si, tenés que traer tu propia mascarilla, y snorkel. No se necesita guía, porque es en la propia bahía y las piedras están muy cerca de la playa, sin olas que te perturben. Por otro lado, hay muchos lugares cercanos para explorar y caminar como lo son las playitas cercanas, el peñasco con sus bellas vistas, el pueblito y su gente. Todo a la mano, a un paso, sin tener que tomar transporte. Yo feliz porque le di un descanso al carro, me lo di yo también, y recorrimos el lugar gastando suela, sin horarios.

Además, a solo 7 km de San Juanillo, está Playa Ostional, donde desova la Tortuga Lora. Una vez al mes se da la llegada masiva de tortugas al mismo tiempo.  Se le conoce como “arribada” y es uno de los fenómenos naturales más impresionantes que se puedan experimentar.  Acerca de 300.000 tortugas en el transcurso de 3 a 5 noches seguidas, llegan a depositar sus huevos en una sola playa.  Al pueblo de Ostional el Gobierno le permite sacar el 10% de esos huevos para su comercialización.  Cualquiera diría que es un exterminio cruel cuando lo ve, pero es algo insignificante contemplando que son más de 30 millones de huevos.  Con el dinero recaudado, financian programas de patrullaje por la playa y de conservación de la especie.  

Un par de días salimos de paseo mañanero en bicicleta. Entre más temprano salgás mucho mejor. El calor abrazador de Guanacaste es implacable.  Como ibamos con principiantes como el hijo de nuestro amigo y yo, hicimos pocos km cada día, aunque con ese calor  fue mas que suficiente. Así Picio tuvo que adaptarse a a nuestro ritmo, y no nosotros al de él.  

Fueron 14 km el primer día y 12 el segundo, con paradas de descanso, obvio!  Gracias Picio por la paciencia.  Descubrimos nuevas playas, muy distintas a San Juanillo, pasamos por varios pueblitos hasta que el termómetro nos obligó meternos a un río mientras unos monos anunciaban nuestra presencia.  Que calor!  Si no hubiese sido por eses río, y los muchos sobres de electrolitos, barras y cuanta cosa lo haga a uno tener energía, no lo hubiésemos logrado.  Reconfortante regresar siempre a San Juanillo a sentir el agua de mar y ver los atardeceres de los que uno nunca se cansa.  Era la vida que siempre había querido llevar, y que disfrutamos al menos por unos días.

Y para cerrar el viaje con broche de oro, nuestros amigos nos prestaron los kayaks para dar un paseo por la bahía.  De todo hicimos, y todo lo disfrutamos.  Si tu ride es el hotel con piscina, todo incluido y aire acondicionado, mejor ni te acerqués a San Juanillo.  Esto es para gente aventurera, a todo pedal, y amante de la naturaleza.

 

Nos despedimos de un lugar al que definitivamente tenemos que regresar, y por favor, que quede claro:  No en Semana Santa.  La playa hasta nos regaló unos guineos que no entiendo como estaban sembrados en plena playa, y como dice el dicho “nadie sabe para quien trabaja”, nosotros fuimos los afortunados en llevárnoslos.  Hasta comida gratis te da este lindo paraje! Los cocinamos a nuestro regreso a San José y estaban exquisitos.

Te gustaría saber más de San Juanillo, las playas visitadas o el desove de tortugas?  Escribime y te cuento más.

Martes, 05 Marzo 2019 10:42 Escrito por Andrea
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